¿Cómo podemos conocer a Dios personalmente?
Un recorrido guiado por la revelación de Dios en la creación, en las Escrituras y de forma suprema en Jesucristo.
Pregunta de apertura para reflexionar
Si Dios es el Creador del universo, ¿está distante e inaccesible, o ha dejado un camino claro para que podamos conocerle y tener comunión con Él?
Dios ha hablado de forma suprema a través de su Hijo
A lo largo de los siglos, Dios se dio a conocer gradualmente mediante los profetas del Antiguo Testamento. Sin embargo, para que conociéramos su corazón sin velos, Dios mismo se acercó a nosotros en la persona de Jesucristo.
«Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo»
«Hace mucho tiempo, Dios habló muchas veces y de diversas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas. Y ahora, en estos últimos días, nos ha hablado por medio de su Hijo. Dios le prometió todo al Hijo como herencia y, mediante el Hijo, creó el universo.»
Nota exegética y de traducción: Jesucristo no es un mensajero más: es la Palabra viva y definitiva de Dios (el Logos) y el Creador mismo del universo.
Pregunta de descubrimiento sobre el pasaje
Al comparar la RV1960 y la NTV en Hebreos 1:1-2, ¿por medio de quién nos ha hablado Dios en estos últimos días y cuál es su relación con la creación?
Pista de lectura en el texto: Observa la segunda mitad del versículo 2: nos ha hablado por el Hijo, por medio de quien también creó el universo.
Verdad central de esta lección
El cristianismo bíblico no consiste en alcanzar a un Dios lejano por méritos propios, sino en recibir a Dios que vino a buscarnos en Jesucristo y nos habla hoy a través de su Palabra.
Desafío práctico para la semana
Lee esta semana los primeros 18 versículos del Evangelio de San Juan en YouVersion comparando la Reina-Valera 1960 y la Nueva Traducción Viviente (NTV), subrayando cada frase que describa quién es Jesús.