Acércate al trono: La puerta que Cristo abrió de par en par
Lectura del Jueves, 5 de noviembre de 2026 · Tema: Comunión y Oración · Lectura de 3 minutos
Versículo base comparado: Hebreos 4:16
«Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.»
Nota exegética y de traducción: La palabra parrhēsia ("confiadamente / con denuedo") significaba en el mundo grecorromano el derecho de un ciudadano libre a hablar francamente ante un rey sin temor a ser ejecutado.
Meditación en la Palabra
En el Antiguo Pacto, el Sumo Sacerdote solo podía entrar al Lugar Santísimo una vez al año, con temor reverente y sangre ajena. Pero en el instante en que Jesús expiró en la cruz, el velo del templo se rasgó de arriba a abajo. Dios abrió el acceso a su presencia para siempre.
El autor de Hebreos no nos invita a acercarnos a un trono de juicio o reproche, sino a un «trono de la gracia». Cuando acudes a Dios sintiéndote débil o necesitado, no te recibe con el ceño fruncido: te recibe como un Padre compasivo dispuesto a darte socorro oportuno.
Pregunta para examinar el corazón
¿Qué te impide acercarte a Dios con franqueza hoy: el orgullo de creer que puedes solo, o el miedo infundado de que Él te rechazará?
🙏 Oración guiada
«Amado Padre, gracias porque por los méritos de Cristo tu trono es hoy un lugar de gracia y misericordia para mí. Me acerco con fe a pedir tu ayuda. Sé mi guía y mi porción eterna. Amén.»